LAS MIGAS

Cuando
22/02/2013 @ 21:00
2013-02-22T21:00:00+01:00
2013-02-22T21:30:00+01:00
Donde
TEATRO ARBOLÉ
Expo
50018 Zaragoza
España
Precio:
12€

concierto las migas en teatro arbole

Concierto Las Migas en Teatro Arbolé de Zaragoza el viernes 22 de febrero a las 21h.

Las Migas son un cuarteto con sello propio. La joven cantaora catalana Alba Carmona se suma al violín de la alemana Lisa Bause y las guitarras de la sevillana Marta Robles y la francesa Isabelle Laudenbach. En directo cuentan además con el preciso respaldo instrumental del percusionista Manuel Masaedo.

¿Son Las Migas un grupo de flamenco? Más que de ningún otro género, desde luego. Pero sus canciones son un crisol en el que estilos de lo más variado conviven de manera heterodoxa.Música popular de arraigo culto, con ecos zíngaros y latinoamericanos y el Mediterráneo rayando siempre tan personal firmamento sonoro.

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En femenino y plural, Las Migas no renuncian a tan singular identidad. Tan tradicionales como vanguardistas, tan innovadoras como enamoradas del sonido de la madera y los géneros eternos. De la mano del reconocido productor, además de músico y antropólogo, introductor el tres cubano en el flamenco, Raúl Rodríguez, presentan su nuevo trabajo discográfico “Nosotras Somos”. Este es un disco que hay que celebrar. Si alguna vez la etiqueta nuevo flamenco tuvo un sentido es en casos como este: donde el flamenco, a la vez alegre y profundo, se encuentra con la melancolía de las músicas europeas. Es también música popular, para cantar y llorar en las calles. Imagina uno a Las Migas cantando a la ribera del Mediterráneo o escondidas en los tablaos. Armando un follón grande, con sus guitarras, sus violines y sus gritos.

Queridas Migas, es un honor ayudar a que vuestro grito de luz
 alumbre nuestro mundo.  Raúl Rodríguez
 Músico, Antropólogo y Productor: Aquello que cantó entonces el sabio poeta Alberti vuelve a sonar 
hoy, aquí, en un grupo de voces que son un grito de luz. Una 
confirmación, una afirmación clara y limpia nacida de la convicción de 
que sólo se puede vencer a la oscuridad plantándole cara con verdadera
 alegría. Con fe en que podemos hacer del mundo un lugar mejor, ahora,
en los peores tiempos para la sensibilidad, haciendo sonar bien fuerte
 lo mejor que tengamos por dentro, que es lo que sí está en nuestras 
manos y a lo que no podremos nunca renunciar. Ahora es cuando hay que
 atacar por derecho por el palo de la belleza.

El compromiso de estas
 amigas con su búsqueda creativa me conmovió y me convenció, desde el
primer momento, para aceptar su propuesta de dirigir este viaje que, 
por supuesto, sería hacia un lugar desconocido, como es el camino a 
ciegas de la creación.  Éste es el primer trabajo que conozco, dentro del mundo flamenco, 
producido por un grupo íntegro de mujeres libres, que sí son una banda
 autosuficiente y dirigen su carrera. A su servicio trabajamos un 
puñado de hombres a los que nos toca aprender a cooperar en la sombra
 para que puedan desarrollar una nueva forma, la suya, de encarar el 
Cante de hoy.
..El papel creativo del Cante de Mujer ya tiene un largo recorrido que
 ahora comienza a poder consolidarse en proyectos colectivos,
elaborados conscientemente y sin limitaciones, que ya también se
 desarrollan a nivel instrumental y de composición, como éste. Gracias 
a las puertas que abrieron los trabajos más creativos de Carmen 
Linares, Lole, Mayte Martín, Martirio o Estrella Morente (entre otras 
maestras en el doble proceso de convertir la canción en cante y el
 cante en canción) el flamenco de mujer es hoy una realidad riquísima,
 en todos los ámbitos. Y después de 30 años de formación continuada en 
las escuelas de música catalanas (gracias, entre otros, al constante 
trabajo del Taller de Músics y el ESMUC), asistimos ahora a una 
generación nueva, inédita en nuestro tejido flamenco, en la que se 
unen aspectos que parecían antagónicos: el estudio y la experiencia,
 la tradición oral con el conocimiento contemporáneo de la armonía, el
 disfrute con el rigor. Donde, por primera vez, ya el género no juega
 un papel de segmentación significativa en ninguna disciplina flamenca, 
de manera que todo se normaliza poco a poco y se evoluciona,
 inevitablemente, hacia el aprendizaje y la creación colectiva. La 
cultura de bandas de Barcelona acabó por generar una tierra fértil
 para esta semilla nueva de nuestro son flamenco que son Las Migas, una 
banda de mujeres libres con una voz común que refresca muchos códigos 
de nuestro lenguaje y en cuyo mundo sonoro resuena también una 
filosofía que compartimos y que nos hace querer trabajar juntos:
 renovar desde la raíz, indagar en las memorias antiguas para avanzar, 
darle la vuelta a la estampa y descubrir la imagen, renacer desde la
tierra otra vez, “mirando a los cielos con los pies en la maceta”,
como dijo el sabio Veneno. Siempre pensando en transformar las cosas
 todo lo que sea necesario hasta dar con una belleza que sea común a 
todos.

Así, siempre buscando y trabajando en equipo, se asomó la 
posibilidad de sumar ideas y avanzar introduciendo nuevos materiales
 sonoros: patrones rítmicos, pulsos de bajos, instrumentos y armonías
 que podían integrarse con sabor en nuestra nueva memoria porque ya 
formaron parte de ella; melodías y letras nuevas para los cantes 
futuros, siempre necesitados de estímulo para que la máquina creadora 
no se detenga y así podamos continuar sorprendiéndonos. Comenzamos a
 acostumbrarnos a caminar siempre hacia la fertilidad sonora. Hicimos 
un lindo trabajo de armonización de intenciones hasta llegar a puntos
 de acuerdo sencillos, pero muy resolutivos, intentando descubrir
 dentro de nuestra música nuevos rincones secretos del compás que facilitaran la expresión de lo que queríamos decir. A lo largo de los 
meses de trabajo previo de arreglos, nos fuimos situando,
 naturalmente, en un terreno en el que, sin salir de las claves
 rítmicas y estéticas de los palos flamencos, podíamos realimentar lo 
que teníamos en tangos, guajira, zambra, bulería, tanguillo ó fandango 
con los compases que vienen de las corrientes americanas, nuestras
 músicas más hermanas, que, una vez más, atravesaron el repertorio sin 
remedio. Así, situándonos en esa necesaria apertura al nuevo mundo que 
también sucedía en los tiempos germinales del territorio que alumbró 
lo flamenco, se nos aparecieron pulsos y sentidos de habanera,
milonga, tango argentino, del tango merengue de 5×8 venezolano, el 
tango imaginado de los negros sevillanos, el guaguancó de los sitios 
habaneros, el aire de las cameratas caribeñas o los acentos del punto
 cruzado guajiro, para ya quedarse infiltrados entre los arpegios y los 
remates de lo que íbamos viendo sonar. De toda esa amalgama fuimos 
extrayendo y puliendo, buscando la máxima expresión de los mínimos 
elementos. En ningún momento nos planteamos si lo que estábamos 
haciendo era o no era “flamenco”; pero en cada instante buscamos el 
“óle”, ése era el detector de las mejores ideas.

Ya en el estudio conseguimos realizar una grabación cálida y 
verídica del cuarteto, juntas y en directo, a la que le añadimos 
alguna percusión, bajos y coros que reforzaran el mensaje clave: aquí
 estamos, somos nosotras y ésto suena así. Trabajamos mucho en la
 intención, el motivo, la célula rítmica y la dinámica más natural de 
cada parte, y grabamos como si de una banda eléctrica se tratase, sin 
renunciar a la potencia que vibra en la ternura. Durante toda la 
grabación recordamos estas palabras del sabio Auserón: “El miedo que 
lo tengan ellos: los rockeros somos nosotros”. Las lágrimas y las 
risas nos ayudaron a decidir qué tomas eran las mejores. Y así vivimos 
una aventura creativa y sincera en la que sabemos que pusimos el 
corazón, lo mejor de nosotros.

Hay una fortaleza enorme en la sencillez con la que estas Migas cabalgan sobre sus monturas, la normalidad con la que son diosas 
humanas y la potencia que adquieren cuando se unen, porque no se
 suman, se multiplican. Batallan contra la tristeza y el dolor a partir
 del deseo inquebrantable de querer alzar la voz y cantarle cara a cara
 al amor.

 

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