CATALINA CLARO

Cuando
31/08/2013 @ 22:30 – 22:30
2013-08-31T22:30:00+02:00
2013-08-31T22:30:00+02:00
Donde
LA CAMPANA DE LOS PERDIDOS
Calle Prudencio
7, 50003 Zaragoza
España
Precio:
7€ Con consumición

Catalina Claro

Concierto de Catalina Claro el 31 de agosto en la Campana de los Perdidos.

Catalina Claro, chilena cantante, pianista y compositora, nació en Santiago de Chile.

Cursó 16 años de piano clásico.

Intérprete, compositora y cantante. En ese orden se define la ruta de Catalina Claro en el avance lineal y ciertamente son además las tres habilidades que ella ha descifrado en igual número de momentos de su historia. Catalina Claro desembocó la música pop de mezclas, pero sus pasos previos fueron dados en diversas orientaciones.

Chopin y el primer amor

Su acercamiento original con la música se da cuando era una niña y se pone bajo la tutela de la recordada maestra de piano clásico Flora Guerra (1920-1993), quien la introdujo al catálogo de polonesas, sonatas, danzas, variaciones y nocturnos para piano de Chopin. Su primer concierto solista lo ofreció en la Biblioteca Nacional de Santiago de Chile, cuando tenía quince años, y desde entonces actuó como solista de grupos de cámara y orquestas de cuerdas mayores, incluida la propia Orquesta Sinfónica de Chile.

Recibió el premio como mejor intérprete en el Concurso Chopin otorgado por Claudio Arrau. Y a lo largo de su historia musical volvería a ser galardonada como intérprete de piano, y posteriormente como compositora de música incidental y popular en diversos países.

Vagabunda profunda

Una de las claves en la historia musical de Catalina Claro ha sido el impulso por el viaje solitario y el equipaje liviano. Ya a los diesiocho años ofrecía conciertos de piano y voz en una serie de escenarios extranjeros. Llegó a actuar en lugares muy alejados, como Singapur, Israel y Siria, pero fue ya a partir de 1998, cuando iniciaba una de sus largas estadas en Barcelona, que obtuvo su identidad de compositora inmigrante.

Ese año compuso música para la obra “Fausto”, de la compañía catalana de teatro underground La Fura dels Baus. Poco después se vinculaba con la reconocida dupla de cantautores españoles Víctor Manuel y Ana Belén, para quienes escribió en 2000 un arreglo especial sobre la canción “Gracias a la vida”, de Violeta Parra. Catalina Claro mantuvo ese carácter itinerante con viajes y permanencias en la India, una participación de dos años en el staff para la compañía canadiense Cirque du Soleil y una actuación permanente como pianista y cantante en las giras europeas del genial Tonino Carotone.

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Electrónica y acústica

Piano y computador. Catalina Claro unificó en su primera música moderna las cualidades de ambos teclados. Algo que también se pudo apreciar en sus discos. Ya lejos de los tiempos en que escribía canciones simples de carácter trovadoresco inspirada en referentes como el cubano Silvio Rodríguez, pasó a convertirse en compositora actualizada a los tiempos de softwares y programaciones. Junto con el actor chileno Julio Jung, en 2003 presentó el espectáculo “Pido permiso para nacer”, con una intervención de piano, electrónica y voz sobre textos de Pablo Neruda.

Pero ése no fue un hito único en su historia musical. Porque Catalina Claro había viajado a Barcelona en 1997 para estudiar Artes Digitales en la Universidad Pompeu Fabra justo antes de adiestrarse tanto en dirección orquestal como en la operativa del DJ. Poco después llevó por escenarios de distintas latitudes su pequeño laptop, un nuevo instrumento que instalaba sobre pianos de media cola para ejecutar conciertos solista.

Canciones por si acaso

“La música que hago es netamente femenina. Es algo que entra suave y profundo. Considero que uno como músico es simplemente un vehículo. Las ideas musicales no son mías. Están ahí y yo las canalizo”, dice Catalina Claro, quien ha recopilado una extensa serie de influencias a través de sus largos viajes, rápidas detenciones y medianas estadas en cuatro continentes.

Su primer disco, In lakech (1999), contó con la participación del baterista y compositor del grupo chileno Congreso, Sergio Tilo González, y se definió casi exclusivamente en los límites de la world music. Casi diez años después de esa grabación inicial llegó el sentido que hoy ella presenta en un cartel definitivo dentro de la música de fusión chilena. Canto por si acaso, que sigue incorporando las influencias latinas, mediterráneas y multiétnicas, es esa síntesis tras el tránsito desde la concertista de piano que se retiró muy joven para producir luego música instrumental de tendencia electrónica hasta llegar a la pequeña lógica de la estrofa, el puente y el estribillo: la canción. “Éstas son mis canciones, totalmente honestas”.

Por Iñigo Díaz

www.musicapopular.cl

 

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